IMAGENES DE ORIENTE
 
 
La ciencia y sus caminos
La naturaleza y sus distancias
La Filosofía de la intensidad
El Erotismo refinado
El Arte entre la exaltación y la serenidad
 

En Oriente (su acepción etimológica viene de oriri que es aparecer) es donde nace el sol y en Occidente (que viene de occiso) es donde muere. Entonces ¿Cómo no iban los occidentales crepusculares ha sentirse atraídos por la luz de la aurora que viene de lejos?. Así como también por lo desconocido y por la posibilidad de la huída -"lejos de aquí sería feliz"-. Y Oriente es la región de lo sagrado, la nostalgia del vínculo con el eco de los dioses, es lo primigenio, las aguas incontaminadas donde abrevar y despojarse del cansancio de Occidente provocado por el abuso de la razón. Aunque también se le teme pero aún el rechazo se tiñe de cierta fascinación, que es la base de lo numinoso, lo que tiene poder según Rudolf Otto. Por eso ese contacto con lo que viene del sol de la aurora tiene un poder de sugestión que ha sido permanente en la historia occidental.
De esas resonancias que ha despertado Oriente en nuestro imaginario colectivo, queremos detenernos en algunas y comparar algunos aspectos de las formas de concebir el mundo en Oriente y Occidente.
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LA CIENCIA Y SUS CAMINOS


Nos hemos acostumbrado a pensar-más allá del "milagro japonés"- en el desarrollo de la ciencia como un monopolio de Occidente, olvidando que hasta el siglo XIV Europa era una zona de atraso tecnológico mientras en China florecía una civilización de esplendor. Si bien Occidente es quien ha cometido los mayores excesos en nombre de la ciencia como hija de la Razón, es interesante recordar algunos de los inventos aportados por la ciencia china que en la mayoría de los casos tardaron siglos en difundirse, tales como la brújula, la pólvora, el papel, el molino movido por agua, el telar, el arnés, el hierro forjado, la porcelana, la cometa. Occidente en cambio, como no podía ser de otra forma para quienes se vanaglorian de la razón le proporcionó... el tornillo.
Pero de las imágenes que asocian fenómenos científicos, la más estremecedora es la del científico nuclear Oppenheimer quien luego del primer estallido de una bomba atómica, al preguntarle que pensó en aquel momento, el científico señaló que "la rosa inválida" como llama Ney Matogrosso al hongo atómico, le recordó un pasaje del Bahavad-Gita." Si la luz de mil soles se alzará súbitamente en el cielo, ese esplendor sería comparable al resplandor del espíritu supremo. Y Arjuna vio, en aquella luz, todo el universo en su variedad, formando una vasta unidad en el cuerpo del Dios de Dioses."Además de todas las connotaciones de dicha imagen, no debemos olvidar que la concepción del tiempo que es lineal en tradición judeo-cristiana, es cíclica en la oriental y por lo tanto se trasforma en un continuo de creación y destrucción que el poder desatado de la energía atómica puede llegar a confirmar.

 


LA NATURALEZA Y SUS DISTANCIAS


Respecto a la naturaleza es difundida la idea que concibe al oriental en una relación armónica con la naturaleza y es acertada, al menos en el sentido de integración. Siendo el ejemplo más claro en la poesía zen donde el observador y lo observado se funde para ser uno .Actitud impensada para el occidental donde la naturaleza es un lugar a conquistar, incluso en los momentos de ocio hay una relación utilitaria con la naturaleza. Y así fue en la expansión de Occidente en el siglo XIX concibiendo que el espacio que ocupaban los otros pueblos estaba subutilizado y por lo tanto destinado a proveer a Europa en sus necesidades. Hoy estamos pagando las consecuencias de esa desvirtuación, y por eso los agoreros señalan que el agua potable será el petróleo del siglo XXII.
Como nos recuerda el ensayista español Luis Racionero el occidental es quien más lejos del suelo se sienta y no es casualidad, implica una relación de dominación con la naturaleza, el pie es lo que se apoya sobre la tierra. El proverbio tántrico nos recuerda."Cuando uno cae al suelo, es con ayuda del suelo que se levanta."Marcando una unidad dialógica con la naturaleza.
Y como señalábamos al principio en los tenues Haikus esa conjunción con la naturaleza es reflejada sin estridencias:
"Bebo sólo, sin amigo
Que me acompañe.
levanto el vaso e invito a la luna:
Con ella y mi sombra seremos tres."

O este otro:
"¿Una flor caída
volviendo a la rama?
Era una mariposa."

 

LA FILOSOFIA DE LA INTENSIDAD

Dentro de la filosofía desde el principio las diferencias son irreductibles pues el dualismo que inspira a Occidente ya implica una distancia entre sujeto y objeto, mientras que en la filosofía oriental estas dos categorías se imbrican una en la otra, por lo que Uno y el Universo no son opuestos como ya lo señala la palabra en su origen (Unus y Vertere que es volver): volver al uno.
Sin embargo aún en los admiran el pensamiento oriental, en su imaginario hay una confusión. Se piensa en la totalidad y en la relación de todas las cosas en una forma omnipotente al estilo renacentista. Hay que abarcarlo todo y al mismo tiempo. Y el estilo de pensamiento oriental implica que en la parte está contenida el todo y por la intensificación del momento lejos de la dispersión y el detenerme en el detalle y lo cotidiano, es un camino para acceder al Todo. Lo expresa claramente el orientalista Max Muller: "La concentración del pensamiento llamada por los hindúes ekagrata, es algo que nos resulta casi desconocido. Nuestros espíritus son como caleidoscopios de pensamientos en movimiento constante; y cerrar nuestros ojos mentales a cualquier cosa y fijarnos sólo en un pensamiento se ha convertido para la mayoría de nosotros en algo poco menos que imposible. No podemos lograr esa intensidad de pensamiento cuya obtención, para ellos, era la condición indispensable de toda especulación filosófica y religiosa."

Asimismo en la tradición del pensamiento filosófico se olvida la influencia que tuvo el pensamiento oriental, recordemos que fueron también pensadores alemanes los que realizaron los primeros estudios dando origen al orientalismo y al estudio de historia de las religiones. Entre los filósofos, Leibniz por ejemplo, realizó estudios sobre el I Ching tratando de explicarlo por modelos matemáticos. Y lo que es más interesante es saber que la dialéctica de Hegel momento culminante del pensamiento occidental, se inspira en la dialéctica oriental la cual el filosofo conocía muy bien."La noche empieza al mediodía" ya nos decía el pensamiento dialéctico oriental.

Estos puntos que hemos señalado son más mencionados en las comparaciones entre las dos concepciones del mundo, por lo que nos interesa detenernos en otros dos aspectos que justamente están más relacionados con las zonas inconscientes y por lo tanto se prestan a un mayor grado de fabulación.


EL EROTISMO REFINADO

A lo desconocido que despierta fascinación se une la fuerza de lo erótico con sus territorios inexplorados-recordemos que Freud utilizaba la imagen del continente negro para referirse a la sexualidad de la mujer- y es entonces que el imaginario occidental ha desarrollado las más variadas fantasías sobre el erotismo oriental. Un psicoanalista incluso habla del complejo del Haren para estas proyecciones sobre el Otro oriental. Las costumbres eróticas fueron catalogadas para unos como perversiones y para otros como fuente de inspiración por su refinamiento y variedad.
La influencia erótica se impulsó con el libro de los hindúes el Kama Sutra que se convirtió en una guía amatoria tan vendido como el I Ching. En la actualidad nos encontramos con una nueva oleada erotismo oriental con el Tantrismo o las técnicas amatorias tailandesas. A modo anecdótico recordemos que en Uruguay el único cine de los años sesenta que en su programación exhibía películas de las denominadas en aquella época franja verde- y que los argentinos cruzaban el río para ver-, se llamaba cine Hindú. Y en un ejemplo más académico, citemos la colección de Monet de pinturas japonesas especializada en temas eróticos.
Lo que podemos afirmar es que la clave está en la diferencia respecto a la culpa que tan arraigada se encuentra en nuestra concepción judeo-cristiana y ausente en las cosmovisiones orientales.
La atracción que ejerce en el occidental ha sido tema de diversas obras de arte, donde si bien predomina el hombre que se siente atraído por la mujer oriental, también el caso de la mujer recordemos la novela de Margueritte Duras llevada al cine: "El amante" o el japonés de" Belle de Jour" con su cajita misteriosa que provoca el placer de Catherine Deneuve.


EL ARTE ENTRE LA EXALTACIÓN Y LA SERENIDAD

Si bien hubo un antecedente de la influencia de lo oriental en el arte occidental durante el periodo del Rococó con el gusto por la porcelana y la cerámica china y japonesa, es en el siglo XIX que paralelamente al optimismo histórico y el culto a la diosa Razón en que se basaba la fe en el progreso ilimitado, surgían en el arte la reivindicación de las zonas más oscuras del ser. Así el romanticismo y el simbolismo buscaron fuentes de inspiración en la tradición esotérica de Occidente que tiene a su vez raíces orientales y es lógico que derivara a una búsqueda de lo primigenio en otras culturas, donde la tradición conserva su función religadora y el arte mantenía un contacto más directo con lo sagrado y la naturaleza, en tanto manifestación de lo mismo. Lo paradójico de esta influencia es que los artistas occidentales creen en la inspiración como parte de una manifestación de su individualidad en cambio el artista oriental se siente parte de una tradición y su fuente creativa es interior y a la vez reiterativa.
El caso más destacado es la influencia de los grabados japoneses en los artistas como Van Gogh, Degas, Monet, Rodin. Sobre Monet en el catálogo de una de sus exposiciones dice un crítico: "Gusta, sobre un agua ligeramente movida, yuxtaponer los reflejos multicolores del sol poniente... Este efecto de veracidad absoluta y que puede ser tomado de las estampas japonesas... Una luz blanca las inunda, todo está allí alegre, transparente, tarde de manzanos en flor. De nuevo, una inspiración del Japón.".Y podríamos agregar la pasión por las flores es también común.
En cuanto a Rodin que se había fascinado en la Exposición Colonial de 1900 y la de 1906 con la bailarina japonesa Hanako es significativa la opinión de un artista japonés respecto a dicha fascinación que se ejerce sobre él: "es por la intensidad expresiva, que va tanto del salvajismo como a la serenidad, la angustia o el misterio." Y en esas palabras se condensan la atracción de lo oriental en el arte moderno, siempre en busca de su sentido.

Y en estos tiempos donde la globalización también amenaza la esencia de Oriente, los que buscan modos de vida alternativos y son por eso renovadores en Occidente curiosamente encuentran sus aliados entre los conservadores de Oriente. Es que la revancha de Oriente sobre el Occidente conquistador empezó desde hace mucho y es su poder espiritual el que nos conquistará a nosotros. Tanto por su fuerza ontológica como por nuestra insatisfacción y sed de infinito.

Lic. Luis Vidal Giorgi